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12. Feb, 2010

Dos ejércitos desiguales

Dos ejércitos desiguales

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El límite occidental del Imperio persa alcanzaba Tracia y Macedonia, que habían sido sometidas por el general Mardonio en 492 a.C., por lo que la primera región que atravesaría Jerjes después de abandonar sus dominios sería Tesalia, donde las aristocracias locales habían tomado la decisión de proporcionarle todas las facilidades. Así pues, parecía evidente que el lugar más idóneo para resistir a los persas y donde los leales griegos tenían alguna posibilidad de rechazar al enemigo era el paso de las Termópilas, en el extremo meridional de la región de Tesalia.

¿Era una ventaja luchar en el paso de las Termópilas?

Actualmente, cuando alguien viaja e dirección sur por la orilla del Golfo Malíaco, se encuentra con que el extremo meridional de la cordillera del Pindo, verdadera columna vertebral de Grecia, acaricia ese tramo de costa y deja un exiguo espacio entre el mar y las montañas. Durante la Antigüedad, antes de que los ríos y torrentes colmataran el sedimento de la zona, ese paso era un desfiladero de unos 1.300 metros de longitud en su parte central y una anchura de entre 15-30 metros. Leónidas confió en que esa estrechez anularía la abrumadora ventaja númerica de los persas al impedir el despliegue de sus tropas; por otra parte, al contar con un acantilado junto al flanco derecho de las falanges, quedaría eliminado uno de los puntos débiles de los hoplitas -recordemos que éstos sostenían su escudo con el brazo izquierdo-.

Mapa del área de las Termópilas comparando la línea de costa actual con la que existía en el año 480 a. C.70

Pero la razón de mayor peso residía en que esa zona favorecía la estrategia de los griegos, ya que el estrecho que separa la costa norte de Eubea y el continente ofrecía un campo de batalla ideal para que una flota liderada por los atenienses atrajera allí a las naves persas, se enfrentara a ellas en un lugar propicio para sus trirremes griegas -más pesadas que sus adversarias- y, a la vez, impidiera la retaguardia del ejército griego fuera alcanzada.

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10. Feb, 2010

Hacia una muerte segura

Hacia una muerte segura

Uno de los rasgos que distinguía a la sociedad lacedemonia era la religión. Incluso Heródoto, un hombre de profundas convicciones religiosas, se mostraba sorprendido por la extrema piedad que los espartanos mostraban a los dioses. Se trataba de un factor que a menudo mermaba la operatividad de sus tropas. Un claro ejemplo de ello se produjo en el verano del año 490 a.C., cuando el ejército lacedemonio atendió demasiado tarde la llamada de Atenas para participar en la batalla de Maratón porque resultaba impío interrumpir las fiestas dedicadas a Apolo Carneo.

Diez años más tarde, cuando las noticias acerca de la magnitud del ejército de que Jerjes I  estaba dirigiendo contra Grecia empezaban a difundirse por toda Hélade, el rey Leónidas quiso evitar que se repitiera aquella terrible situación. Las ciudades griegas que se mostraron dispuestas a hacer frente a la invasión persa se reunieron en el templo de Poseidón, en Corinto y formularon un juramento religioso vinculante, creando lo que más tarde se conocería como la Liga Helénica.

Por desgracia, las poleis integrantes de este pacto fueron una exigua minoría. Aún así, parecía lógico adelantarde y esperar a los persas en algun lugar de los pasos de la montaña que éstos debían superar, pues allí residía la única oportunidad de hacerles frente con alguna posibilidad de éxito. Leónidas defendió sus argumentos ante las instituciones espartanas, pero las fiestas carneas se interpusieron de nuevo y sólo pudo conseguir una dispensa especial para llevar consigo a su guardia personal, compuesta de 300 hoplitas, y no como sucede en el filme “300″, en el que se consulta a unos amorfos sacerdotes.


Mapa de la batalla de Termópilas, tomado de wikipedia

Leónidas planteó aquella misión no sólo como un servicio a su ciudad, sino como un acto de entrega de su vida a cambio de una fama imperecedera. En el proceso de la toma de esa decisión intervinieron, como es lógico, factores religiosos: se dice que el oráculo de Delfos reveló a una delegación espartana que uno de sus dos reyes debía morir si querían evitar que los persas ocupasen el territorio lacedemonio.

Tras escuchar la profecía, Leónidas se aseguró a ser él, el representante de la dinastía agiada, y no Leotíquidas, el rey euripóntida, el elegido por la asamblea para ejercer de víctima propiciatoria.

Aquella sería la primera vez que un diarca espartano fallecía en combate.

Mañana: Dos ejércitos desiguales
09. Feb, 2010

Leónidas, un rey espartano atípico

Leónidas, un rey espartano atípico

Acerca de la vida de Leónidas anterior a los preparativos de aquella batalla disponemos de muy poca información. Como siempre que se habla de la antigua Esparta se acuden a testimonios de los cinco grandes autores no espartanos: Heródoto, Tucídides, Jenofonte, Artistóteles y Plutarco. Éste último escribió una Vida de Leónidas que formaba parte de una serie biográfica de importantes figuras históricas, siendo ésta una de las pocas que han llegado a nuestros días.

En Esparta existía el peculiar sistema de la diarquía, en el que dos reyes reinaban en común. Leónidas pertenecía a una de las dinastías reinantes, pero él mismo no estaba destinado a llegar al trono. Cuando nació ocupaba el tercer lugar en línea de sucesión al trono espartano. Su padre, Anaxándridas, reinó Esparta entre el 560-520 a.C. y tuvo dos esposas a la vez, una situación insólita en la Grecia arcaica.

Sucedió que su primera mujer, hija de una hermana suya, no le brindaba descendencia, pero Anaxándridas se negó a repudiarla porque la amaba apasionadamente. Ante ésta situación, los éforos o magistrados de la ciudad y los gerontes, miembros del Consejo de Ancianos, permitieron que el rey contrajera un segundo matrimonio y que mantuviera dos hogares distintos: el peligro de que se extinguiera la dinastía agía justificaba esa autorización para practicar la bigamia.

La nueva esposa de Anacándridas le dio un único hijo varón, Cleómenes, mientras que la primera mujer, que supuestamente era estéril, concibió de forma inesperada muy poco después a tres niños: Dorieo, Leónidas y Cleómbroto. Cuando pasaron los años y el rey murió, Dorieo se mostró confiado en ser su sucesor. Reunía una magnífica preparación y era hijo de la esposa preferida de su padre; además, su hermanastro Cleómenes había mostrado un carácter desequilibrado.

Sin embargo, las instituciones espartanas antepusieron la primogenitura a todos los demás factores. Así, Dorieo rechazó la idea de servir a Cleómenes y optó por abandonar la ciudad junto a un grupo de insignes espartiatas. Después de recorrer el Mediterráneo oriental fundó una colonia en Sicilia y terminó sus días en una de las constantes luchas entre las ciudades de la isla.

Cuando el inestable Cleómenes se suicidó, en 489 a.C., hacía poco que Dorieo había muerto, por lo que Leónidas fue proclamado rey: no sólo era el familiar más cercano a Cleómenes, sino que su matrimonio con la hija de éste, Gorgo, reforzaba su condición de heredero. Leónidas, que rondaba ya la cincuentena, no debió empezar a pensar en alcanzar tal dignidad hasta muy poco antes, ya que por delante de él estuvieron su hermano Dorieo y los hijos que Cleómenes pudiera tener -dado que éste en cualquier momento habría podido cambiar de esposa por otra más joven-.

Por lo tanto, Leónidas dedicó su infancia y juventud a participar como uno más en la agogé, el ciclo formativo que seguían todos los hijos de espartiatas a excepción de los príncipes herederos de las dos casas reales gobernantes. Es más probable que esta circunstancia le ayudara a conformar un carácter carente de altivez y que, una vez alcanzado el trono, fuera capaz de mantener una singular cercanía con los integrantes de su ejército.

Mañana segunda parte: Hacia una muerte segura

Imágen: Tomada de la Wikipedia, estatua de Leónidas en el Pasó de Termópilas

05. Feb, 2010

Los 300, guardia de élite de los reyes de Esparta

Los 300, guardia de élite de los reyes de Esparta

300

Los guardias personales de cada uno de los dos reyes que gobernaban Esparta recibían el nombre de hippeís, ‘caballeros’, si bien servían como hoplitas en el centro de la falange junto a su soberano. Este destacamiento estaba compuesto por trescientos miembros elegidos mediante una intensa competición. Los candidatos, espartiatas de entre 20 y 29 años, tenían que demostrar su valentía, su destreza con las armas y una excelente preparación física.

Pero los seleccionados para luchar en las Termópilas reunían un elemento que les distinguía aún más: eran conscientes de la imposibilidad de vencer al ejército de Jerjes, y por tanto, sabían que acudían a una especie de suicidio colectivo.

¿Porqué los persas atacaron Grecia?

Así, en la primavera del año 480 a.C., el rey Jerjes avanzaba en dirección a Atenas con el mayor ejército reunido hasta entonces y con una flota igual de impresionante. Todo para ir a vengar las afrentas sufrudas en el 499 a.C. en Sardes y en la batalla de maratón nueve años antes. El objetivo era convertir a los indómitos ciudadanos helenos en vasallos de Jerjes.

Ante ésta díficil situación, el rey Leónidas, que no estaba destinado a ser rey, pues su hermanastro Celómenes se había suicidado, y su hermano Darío había muerto, decidió entregar su vida y la de los trescientos miembros de su guardia personal con el objetivo de frenar el ejército de Jerjes.

Leónidas se dirigió a las Termópilas con 300 espartanos, a los que se sumaron guerreros de toda Grecia: 7000 hombres debían enfrentar al ejército persa de 200.000 unidades.

Pero estoy relatando la historia ya conocida y a grosso modo, ésta semana que viene, colocaré en serie toda la historia de Esparta, Leónidas y la guerra de los 300.

Una muerte inevitable

El código de honor inculcado a través de la agogé -el sistema de educación espartano- les hacía considerar que no existía nada más vergonzoso que ser señalado como un cobarde, algo que inevitablemente sucedía si se regresaba con vida tras una batalla perdida. En ese caso, al sobreviviente se le cosían parches de colores en su capa, se le rechazaba en las syitia (comedores comunitarios), se le retiraban los derechos cívicos y perdía toda esperanza de casarse con la hija de un igual.

De hecho, dos de los elegidos por Leónidas en aquella batalla de Termópilas, Pantitas y Aristodermo, regresaron con vida por motivos diferentes y ninguno pudo soportar semejante escarnio: el primero se ahorcó nada más llegar a Esparta y el segundo se separó de su falange durante la batalla de Platea, en el 479.

A causa de la certeza de que todos morían, ya sea en el campo de batalla, o por el escarnio de regresar con vida, es la razón que Leónidas tuvo en cuenta para añadir un criterio adicional para la selección de los 300: como mínimo,, contar con un hijo varón que continuara su estirpe.

Sé que puede haber poco nuevo en éste artículo, pero espero sirva un poco para introducir a la semana próxima, que hablaré de toda la historia y antecedentes de la historia de la Batalla de Termópilas.