
Auschwitz en la actualidad, que funge como museo
Hoy es el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto establecido por la ONU para marcar la liberación del campo de concentración Auschwitz-Birkenau. Año con año, en todo el mundo, se recuerda en ese día una de las mayores tragedias de la historia de la humanidad. El propósito, además de rendir un homenaje a las víctimas, es crear conciencia para que se respeten los derechos humanos.
Sin embargo, a pesar de los 11 ó 12 millones de personas asesinadas en los campos de exterminio establecidos por los nazis en gran parte de Europa, pese a los esfuerzos de miles de individuos y organizaciones que se dedican a crear conciencia, hay quienes niegan que el Holocausto haya ocurrido y la mayoría de nosotros se sienta a ver las noticias sobre los genocidios de nuestros días como si se tratara de una película.
El 27 de enero es un día para recordar que una de las peores guerras ocultó una terrible atrocidad contra civiles de cualquier edad, condición social o estado de salud, sólo porque su raza, religión, afiliación política o preferencia sexual no era la correcta según los cánones de la estética nazi.
Por supuesto, tratar temas como el del Holocausto no es un asunto fácil. Hablar del caos, de la confusión y tratar de entender una parte de la naturaleza humana tan torcida es difícil, en parte porque implica reconocer que, más que víctimas, somos potenciales verdugos. El mal, después de todo, también tiene un efecto seductor: si un paria puede obtener reconocimiento, dinero y admiración o miedo de quienes antes lo rechazaban al inscribirse a las SS de Hitler, transmutará sus valores para saciar sus necesidades personales. Eso no ha cambiado, porque es la historia de la mayoría de quienes en ésta y otras ciudades se dedican al narcotráfico.
Por eso es importante recordar que la gran tragedia del siglo pasado, una que sigue afectando a millones de familias en todo el mundo, comenzó como un pequeño acto aparentemente inofensivo en el que personas con ideas radicales aprovecharon la apatía y la frustración de una sociedad vencida para sembrar una ideología maldita. Es un día para no olvidar que las buenas gentes voltearon para otro lado con tal de no ver algo que amenazaba sus vidas si se atrevían a oponerse. Esto acarrea una responsabilidad sobre los hechos, al saber que lo que ocurre está mal y no hacer nada para prevenirlo.
Ellos, hijos de hombres y mujeres que sufrieron la inhumana crueldad deAuschwitz, cuya liberación se conmemora hoy, heredaron historias llenas de fortaleza, coraje y optimismo. Dos vecinos de la Colonia Vista Hermosa, en Monterrey, México: Janet Hymowitz de Wapinski y Samuel Weissberger, comparten las historias que marcaron a sus padres, judíos sobrevivientes del terror nazi:
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