Vivimos mini era del hielo
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La mini era del hielo del siglo 21 inició en 2010 y durará entre 60 y 80 años, a causa de la disminución de la actividad solar, consideró el investigador del Instituto de Geofísica, Víctor Manuel Velasco Herrera, de la UNAM.
El fenómeno podría provocar una disminución de la temperatura global de 0.2 grados a un grado centígrado, lo que generaría cambios en las localidades, de acuerdo con la ubicación geográfica y, por tanto, implicaría diversas consecuencias, dijo en un comunicado de la UNAM.
Velasco Herrera desarrolló una teoría y un modelo físico denominado ELSY, que ha corroborado una vinculación entre los periodos de máximos y mínimos de actividad secular de Sol, con los calentamientos globales y los lapsos de enfriamiento terrestre.
Ninguna hipótesis sobre cambio climático puede explicar por qué se presentan esos periodos. Sin embargo, este modelo muestra lo que ha pasado, lo que está ocurriendo y lo que va a suceder en las próximas décadas y en los siguientes siglos, manifestó.
De acuerdo con esta teoría, la disminución de la temperatura global se debe a la reducción de actividad solar porque esos periodos se alternan en un lapso secular, que tiene una duración de 120 años y, por lo tanto, es un ciclo natural de la Naturaleza.
Es importante saber, enfatizó Velasco Herrera, que este enfriamiento no va a compensar el calentamiento global que vivimos, pues son partes del cambio climático y hay que adaptase a cada una de ellas.
Para su teoría, el investigador estudió los periodos glaciares e interglaciares que la Tierra ha experimentado y la variabilidad solar. Con los resultados encontrados, formuló su teoría, que podrá cuantificar en unos cinco años la magnitud de la disminución de la actividad solar y su impacto en nuestro planeta.
Algunas consecuencias serán las sequías, y en otros, habrá inundaciones como ha ocurrido históricamente en nuestro país durante las mini eras de hielo. Por ello, la infraestructura nacional debe estar preparada en las próximas décadas para lograr la adaptación de las nuevas condiciones climáticas.
Vía | Revista electrónica de la UNAM




