Documentan y publican astronomía Hñahñu

Los avances de los estudios arqueoastronómicos realizados en la Zona Arqueológica Cañada de la Virgen, en San Miguel de Allende, Guanajuato, son presentados en el libro “El cerro y el cielo”, que analiza cómo los antiguos hñahñu construyeron este complejo arquitectónico, ocupado entre los años 540 y 1050 después de Cristo, a partir de la observación de la bóveda celeste.

 

'El cerro y el cielo' reúne el trabajo de la Zona Arqueológica Cañada de la Virgen, en San Miguel de Allende, ocupado entre los años 540 y 1050 d.C.

'El cerro y el cielo' reúne el trabajo de la Zona Arqueológica Cañada de la Virgen, en San Miguel de Allende, ocupado entre los años 540 y 1050 d.C.

Rossana Quiroz Ennis, arqueóloga del Instituto Nacional de Antropología e Historia, explicó en un comunicado de prensa que para escribir la obra fue fundamental conocer el desarrollo de las actividades cotidianas de los pueblos otomíes-hñahñu:

Ejemplo de ello, es que las salidas y puestas del Sol se relacionaban con la agricultura, mientras que el ciclo lunar se asoció con la recolección y la caza”, reportó Quiroz Ennis. “La astronomía era un conocimiento vinculado con la supervivencia y organización social de los pueblos agrícolas.

El cerro y el cielo reúne el trabajo de más de siete años en el sitio prehispánico que fue abierto al público en febrero pasado.

Marzo,  es un mes especial para este centro ceremonial, porque el día 4, el Sol, y pocos días después la Luna, pasan por el pórtico del Complejo A o Casa de los Trece Cielos, que es el principal conjunto arquitectónico de Cañada de la Virgen. Ambos astros descienden al cerro sagrado, tal y como lo refiere la metáfora de las semillas que entran a la tierra.

En el caso de Cañada de la Virgen pasa lo contrario, los edificios están al poniente, un patrón poco común en Mesoamérica, lo que propicia que el Sol aparezca por enfrente; este evento se observa con mayor claridad en la Casa de los Trece Cielos, donde el astro pasa por su pórtico y hace parecer que se interna en ella”.

El fenómeno también sucede con la Luna y tiene que ver simbólicamente con el paisaje del inframundo, con la noche, por ello este sitio está más relacionado con el aspecto lunar, abundó.

La importancia atribuida a la Luna es un rasgo que distingue a este sitio de otros que ya han sido estudiados desde el enfoque arqueoastronómico, la contemplación de este satélite estaba relacionado con las fechas de la recolecta, incluso con dicho conocimiento pudieron predecir los eclipses.

En Cañada de la Virgen el ciclo lunar marcaba los momentos propicios para la caza, la hora de florecimiento de las cactáceas, el instante en que iban a parir las mujeres, el momento de la caída de la lluvia, los tiempos favorables para sembrar, entre muchas otras cuestiones de la vida cotidiana.

El conocimiento que los hñahñu tenían de la Luna, les permitió determinar las fechas de los eclipses, que eran momentos relevantes en la cosmovisión mesoamericana, porque eran instantes en donde el equilibrio se perdía, en culturas como la otomí un eclipse significaba que el Sol se comió o mató a la Luna o viceversa

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