Este Palacio-Fortaleza fue erigido por el segundo rey de la taifa zaragozana, al-Muqtadir (1046-1082), para conmemorar la reconquista de Barbastro en 1065. Situado extramuros de la Zaragoza musulmana, la residencia, que aprovechó una fortaleza del siglo IX, se levantó siguiendo el modelo de los palacios omeyas de Siria y Jordania, de planta cuadrada y torres semicirculares. A partir del eje central formado por un patio se distribuyeron unos pabellones enfrentados. La conquista cristiana de la ciudad en 1118 supuso la paulatina transformación del palacio, que se destinó a diferentes usos.
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