Gusanos de seda que fabrican sus capullos con proteínas similares a las de una araña fueron creados por investigadores estadounidenses, lo cual tiene como objetivo aprovechar estos ‘hilos’ para realizar suturas en cirugías con una mayor resistencia.
Donald Jarvis, especialista de la Universidad de Wyoming y titular del trabajo, explicó que estos gusanos tienen un periodo y promedio de vida normal y pueden transformarse mediante metamorfosis en polillas, lo único es que producen sus capullos con fibras más resistentes.
“Cada gusano de seda transgénico recibió un nuevo gen que codifica una proteína similar a la telaraña, además de otro gen que le da un color diferente para identificar a simple vista el producto modificado”, dijo Jarvis.
La idea de crear estos animales surgió en 1997 debido a que los hilos producidos por las arañas son más elásticos y resistentes que aquellos generados por los gusanos de seda, lo que haría a las telarañas más útiles para producir fibras que fueran utilizadas en la medicina.
El problema es que las arañas son animales sumamente territoriales y caníbales, lo que hace su “crianza” algo casi imposible e improductivo para la industria.
Hacia 2008, Jarvis tomó los genes A2S814 y (GPGGA)8 de la araña sudamericana Nephila clavipes, mejor conocida como araña de seda de oro, los cuales están vinculados directamente con la elasticidad y fuerza, y los colocó en huevos de Bombyx mori, o gusanos de seda comunes.
“Si medimos la resistencia de un hilo de seda del 1 al 100, podríamos decir que la del gusano de seda normal tiene una resistencia de 43, mientras que el transgénico de 86, es decir, el doble”, precisó el investigador.
Ensayos de araña
La seda de araña tiene un enorme potencial como biomaterial para aplicaciones muy diversas, de las cuales, la industria médica sería la primera beneficiada, pero hasta ahora los obstáculos para su “cultivo” han sido grandes.
Las proteínas de la telaraña ya habían sido colocadas en bacterias transgénicas, levadura, algunas plantas, insectos y células de mamíferos, pero sin ningún resultado positivo.
También se había ensayado previamente la incorporación de las proteínas de la araña a las fibras de los gusanos, pero basados en proteínas quiméricas, algo que tuvo un éxito parcial.


