Hace 31 años, el 16 de Octubre de 1978, en El Vaticano, se lanzaba la famosa fumata blanca en la Capilla Sixtina anunciando al sucesor del breve papado de Juan Pablo I, que sólo estuvo un mes en el papado.
Anunciaron a un hombre que no era italiano, un polaco llamado Karol Wojtyla; no sabían la trascendencia de ése hombre, que ganó el respeto de todos, ateos y creyentes, católicos y no católicos, y de gran número de líderes internacionales en su 27 años de papado.