En la imagen aparece un grupo de chimpancés observando la retirada del cadáver de uno de sus congéneres.
Es impresionante ver la tristeza en las miradas, y como un chimpancé, en la esquina superior derecha, coloca su brazo encima del hombre de su compañero, lo que los humanos hacemos como apoyo en un funeral; así, nos muestran que no sólo el hombre tiene el concepto de vida y muerte, y de amor, y que no somos ni distintos ni mejores que ellos.
Según cuenta Jeremy Berlin hoy mismo en su blog, la redacción de National Geographic se ha visto inundada de preguntas relacionadas con la foto. Para saciar la curiosidad de miles de lectores, Berlin se ha entrevistado con Monica Szczupider, autora de la foto que ha conmovido al mundo.
La traducción es ésta:
El 23 de septiembre de 2008, Dorothy, una hembra de chimpancé que superaba los cuarenta años, murió de un fallo por congestión cardíaca. Esta hembra, una figura maternal y amada por su comunidad, llevaba ocho años en el Centro de Rescate para Chimpancés Sanaga-Yong de Camerún, en el que se da cobijo y se rehabilita a chimpancés que han sufrido pérdidas de su hábitat o que han sido rescatados de manos de comerciantes ilegales.
Después de que un cazador matase a su madre, Dorothy fue vendida como “mascota” a un parque de atracciones en Camerún. Durante los siguientes 25 años de su vida, permaneció atada al suelo mediante una cadena alrededor de su cuello. Soportando mofas y burlas, sus “cuidadores” la enseñaron a beber cerveza y a fumar para divertir a los visitantes. En mayo del año 2000, Dorothy – obesa por su pobre dieta y la falta de ejercicio – fue rescatada y reubicada junto a otros 10 primates. A medida que su salud se fue restableciendo, comenzó a emerger su amabilidad. Adoptó a un chimpancé huérfano llamado Bouboule y trabó gran asmistad con muchos otros primates, incluido Jacky (el macho alpha del grupo) y Nama (otro de los monos rescatados de aquel infame parque de atracciones).
Szczupider, que trabajaba como voluntaria en el centro me comenta: “Su presencia, y su pérdida, fueron palpables y resonaron por todo el grupo de monos. La dirección del Centro Sanaga-Yong optó por dejar que el grupo de Dorothy presenciara su enterramiento para que – tal vez a su manera – pudieran comprender que Dorothy no regresaría. Algunos chimpancés mostraron agresividad, mientras que otros parecían frustrados. No obstante la reacción más asombrosa fue un silencio recurrente, casi palpable. Si uno conoce a los chimpancés, sabe que se trata de criaturas que [normalmente] son cualquier cosa menos silenciosas”.
El Centro de Rescate para Chimpancés Sanaga-Yong fue fundado en 1996 por el veterinario Sheri Speede (fotografiado a la derecha, sujetando la cabeza de Dorothy; a la izquierda aparece un empleado del centro llamado Assou Felix). Bajo control de una ONG llamada IDA-Africa, el centro cobija en la actualidad a 62 chimpancés, que residen en ambientes amplios y boscosos.
Szczupider envió la fotografía a la sección “Your Shot” de National Geographic, desde la que se anima a los lectores a enviar sus propios fotos. Las mejores acaban publicadas en la web y en la propia revista.
Vía | Tomado de Mailkenai

From Http501:
Ostras, buen post…tiene una buena historia detrás esta foto!
Es curiosa la actitud de los chimpancés hacia la muerte de otro.
Saludos=)
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From Http501:
me ha gustado mucho el artículo, te importa si lo tomo para ponerlo en mi blog?
saludos!
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From Simbelmynë!:
Para nada compa. Rodo es de todos
From Blog navegandoentreletras:
Que buen post, nos has permitido conocer un poco más de las actitudes de los chimpances frente a una situción como esta. Todo gracias a ti que tuviste el hacierto de ponerlo en tú blog.
Un abrazo desde Nagoya (Japón)
Javier ( ex Mirador Latino)
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