Ayer hace cuatro años partió S.S. Juan Pablo II, Karol Wojtyla. Un hombre que me impactó en cada momento, desde que visitó Monterrey en 1991, hasta verlo apagarse como el fuego de una vela y consumirse lentamente, viendo cómo vivía todo aquello, su alegría, su lucha por la paz, por la dignidad de la vida humana, y del hombre mismo.
Yo lo seguí como cristiano católico, lo que más me impactó al inicio, fue cuando pregunté porque se llamaba Juan Pablo II, y no su nombre de pila, y descubrí, que por Dios, cambió de nombre incluso, cambió de vida totalmente. Fue un hombre sencillo, recto, que sólo fue congruente con lo que pensaba, creía y amaba, y claro, con lo que predicaba, dando todo por vivirlo y expresarlo. No puedo olvidar que Juan Pablo II, fue el primero, luego de que en el 11/S, Estados Unidos lanzó su ataque en Afganistán, en decir que la paz no se logra así, con violencia, exigiendo que “en el nombre de Dios detengan la guerra, yo viví los horrores de la guerra”, y que ya un viejo débil, enfermo, viaje, en pleno conflicto en Medio Oriente, a Kasajistán y decirles ahí que él y la Iglesia estaban contra la guerra, contra toda violencia que derrumbe la dignidad de la vida.
Hablando con un amigo sacerdote, que fue muy cercano a S.S. Juan Pablo II, me decía que cuando el Papa visitaba México, no era el Papa, era Karol, y que si hubiera podido, cambia la sede del Vaticano, a México, y que era una tentación enorme para él, y cuando estaba triste o desanimado, pedía ver los videos de sus visitas a México, en las que mares de gente se agolpaban a su paso, y le cantaban su canción “Amigo”. Cómo olvidar que fue el primer Papa en visitar a la Madre Teresa de Calcuta, y cuidar enfermos como ella, en visitar Auschwitz, en visitar África, en fin, miles de cosas.
En mi recuerdo, lo que más me impactó hacia el final de su vida, fueron distintos detalles: sus palabras en su última visita a México: “Me voy, pero no me voy, me voy pero no me alejo, pues de corazón me quedo. México lindo, que Dios te bendiga”, al terminar la misa de canonización de San Juan Diego, cuando luego de ésta visita, visitó su natal Polonia, a visitar la tumba de sus padres, en la que ya no pudo bajar del papamóvil, y en la que dijo: “Amo mi tierra, pero jamás olvido a México”… y sobre todo, el 31 de marzo de 2005, que fue Miércoles, cuando quiso dar su mensaje en el Ángelus, ya con la traqueotomía hecha, y no poder hablar, y sólo oír sus gemidos… tres días despúes, partía.
Ojalá tengamos más ejemplos tan fuertes como él, ojalá aprendamos algo de personas como él. Gracias a la vida por dejarme conocer, aunque sea de lejos, a éste gran hombre.
Algunos videos del recuerdo de Juan Pablo II:
Cuando lo hicimos llorar, en el Sínodo de América en 1999, en el Estadio Azteca:
Cuando nos dijo que él era mexicano
Fermín Telléz, y su video del Papa en Monterrey
El día que murió








