Alexander Stanhope St. George era un visionario. A mediados del siglo XIX, se le ocurrió la idea de unir Londres y New York, a través de un túnel telescópico, al que llamó el Electroscopio, pero que por el error de un periodista al escribirlo, al final quedó bautizado como el Telectroscopio.
Su idea era la de unir ambos continentes e intercambiar información instantáneamente, así como el fomento del comercio.
En 1890, comenzó a excavar el túnel, en una de las islas del Atlántico y la obra duró más de 4 años.
Durante el proceso, el propio Alexander y sus trabajadores, sufrieron infinidad de accidentes y contratiempos (plagas, brechas en las paredes, sabotajes…) Hubo algún que otro visitante que se perdería en los laberintos excavados bajo tierra, inundaciones de túneles por rotura de paredes y sobre todo el acoso mediático de algunos reporteros, insistindo en la idea de que el túnel inundaría Londres.
Tanta presión le trastornó al punto de ser ingresado hasta el final de sus días en una clínica mental de Bethnal Green, en donde vivía atormentado por el miedo a que las paredes del edificio se agrietasen y se ahogara con miles de litros de agua.
Ahora, su tataranieto, Paul St George ha querido acabar simbólicamente el túnel que inició su antepasado. En una reciente exposición de arte que se llevó a cabo en Nueva York, se hizo realidad.
El Telectroscopio medía 11,2 metros de largo por 3,3 metros de altura, e hizo posible que personas a un lado del Atlántico vieran a través del lente y, en tiempo real, a los del otro lado, de acuerdo a la información del siglo XIX esto era posible a través de un túnel que corría bajo el océano.
Visita algunos sitios interesantes para saber más sobre éste proyecto:telectroscope.net, telectroscope.org, moben.net, The New York Times.










